A mi me gusta mucho Àngel Planells, pero tengamos cuidado con, de repente, en un acto inconsciente, transformar esta presencia de Àngel Planells en Blanes, en una especie de odio a Àngel Planells. No pongamos a Àngel Planells en el sitio ideal para que sea odiado. Quiero decir, no hagamos de Àngel Planells un dios, que es un riesgo que corren todos los homenajes. Procuremos ver al verdadero Àngel Planells -que yo no sé cómo es; por otra parte, solamente intuyo cómo tal vez era-, a un Àngel Planells, un ser humano, simplemente, sí. Y un blanenc en alguna época de su vida.

Fragment de la intervenció de Roberto Bolaño durant la presentació